No le dieron la importancia que se merecía a la muerte de Dumby, yo soñaba con el momento en que mis ojos bañados en lágrimas vieran al majestuoso Fawkees sobrevolando la tumba de mármol y llorando una melodiosa canción, llena de sufrimiento...en lugar de eso, el sepelio fue apurado, a las patadas, poco dramático.
No hay una explicación clara de por qué Snape es el príncipe mestizo... No le dan tanta importancia a los Horrocruxes, siendo que esa va a ser la trama del desenlace, en fin, podría seguir regándome en prosa eternamente respecto a las falencias de la película, pero prefiero seguir con mi manifiesto.
Esa madrugada de julio de 2009, salí indignada de, cine, con rabia, mirando a los mortales que estaban extasiados y llorando -claramente, parte de la amplia población que ve la película sin leer los libros- me sentí como un niño cuando descubre que sus héroes son de mentiras, pero no me desilucioné del todo, y esperé de todo corazón que la película hubiera sido sólo un descache de David Yates.
Ayer, a las 9 de la noche, después de ver la primera parte de la última entrega, me di cuenta que valió la pena guardar la esperanza y ahora espero con ansias Julio de 2011 porque sé que no me voy a decepcionar.
Harry Potter, Come to Die.

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