Después de casi un año de haber visto Harry Potter and the Half Blood prince, me siento en la capacidad de hacer un review de la película, en primer lugar, no debió llamarse así, sino Harry Potter y los amoríos adolescentes... cómo es posible que hayan dejado en segundo plano la relación Snape-Harry-Dumbledore... nos vendieron unos personajes sobreactuados, poseídos por las hormonas, con poco interés sobre lo que sucedía.
No le dieron la importancia que se merecía a la muerte de Dumby, yo soñaba con el momento en que mis ojos bañados en lágrimas vieran al majestuoso Fawkees sobrevolando la tumba de mármol y llorando una melodiosa canción, llena de sufrimiento...en lugar de eso, el sepelio fue apurado, a las patadas, poco dramático.
No hay una explicación clara de por qué Snape es el príncipe mestizo... No le dan tanta importancia a los Horrocruxes, siendo que esa va a ser la trama del desenlace, en fin, podría seguir regándome en prosa eternamente respecto a las falencias de la película, pero prefiero seguir con mi manifiesto.
Esa madrugada de julio de 2009, salí indignada de, cine, con rabia, mirando a los mortales que estaban extasiados y llorando -claramente, parte de la amplia población que ve la película sin leer los libros- me sentí como un niño cuando descubre que sus héroes son de mentiras, pero no me desilucioné del todo, y esperé de todo corazón que la película hubiera sido sólo un descache de David Yates.
Ayer, a las 9 de la noche, después de ver la primera parte de la última entrega, me di cuenta que valió la pena guardar la esperanza y ahora espero con ansias Julio de 2011 porque sé que no me voy a decepcionar.
Harry Potter, Come to Die.