Cada dos años, desde 1992, la “Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación” ALAIC congrega a sus miembros en una soberbia reunión académica que hace posible la reflexión colectiva sobre una temática central de relevancia para el campo de estudio de la comunicación, así como promueve el debate y el intercambio en torno a un creciente número de ponencias que son presentadas en mesas de trabajo de diferentes grupos temáticos.
En 1992, el primer congreso tuvo lugar en Sao Paulo (Brasil), el siguiente fue celebrado en Guadalajara (México), en 1996 en Caracas (Venezuela), luego en Recife (Brasil), en Santiago (Chile) y en Santa Cruz (Bolivia), en 2004 en La Plata (Argentina), en 2006 se llevó a cabo en Brasil nuevamente, hace dos años la sede fue Monterrey (México).
Lo que pocos saben que este año, el décimo congreso de ALAIC se realizó en la Pontificia Universidad Javeriana durante la semana que para los estudiantes fue de receso. Vino gente de Brasil, Venezuela, Uruguay, México y España a compartir con los asistentes sus ponencias e investigaciones en diferentes campos de la comunicación, contamos con invitados tan importantes como Héctor Schmucler y Ancízar Nárvaez.
Paradójico es que fueron contados con los dedos de las manos los asistentes y ponentes locales, algunos de Barranquilla, otros de Cali, de Bogotá, los más escasos; las preguntas que surgen son entonces, ¿hacia dónde se dirige la investigación en las facultades de comunicación social en Colombia?, ¿Por qué la producción es dispuesta a esferas reducidas y la divulgación es mediocre?
Los ojos del mundo no giran constantemente a la academia colombiana de , y por comunicación me refiero a publicidad, relaciones públicas, nuevos medios de comunicación, estudios culturales y periodismo, porque hace falta investigadores, pensadores, proyectos, hace falta gente que no trague entero, que se cuestione, que tenga una idea y la desarrolle.
Para algunos, la razón muchas veces es la misma por la que no compran un buen libro o una revista científica, bien, porque les aburre, porque más allá de investigar y generar conocimiento desde las aulas prefieren “prepararse” para ser presentadores de un programa de farándula o participantes de protagonistas de novela, porque abandonan la universidad para ir a estudiar teatro en Boston o a aprender inglés a Londres… y nunca vuelven.
Hay quienes nos preocupamos por la estigmatización y el estereotipo, hay quienes estamos conectados con la escena comunicativa mundial, hay quienes saben quién es Mc Luhan y quienes saben a diferencia de otros que Martin- Barbero es el apellido de alguien que NO es un literato Latinoamericano. La ignorancia nos absorbe y nos aliena, pero también es una “cualidad” común de estudiantes mediocres que se preparan para desinformar al país.
Sin embargo saber que existen y participar en eventos como el congreso de ALAIC bajo la responsabilidad de organizadores colombianos y mejor aún javerianos, me da luces y me hace pensar que no lucho todos los días por una causa perdida, que la comunicación en Colombia es un proyecto viable y con futuro y que investigar vale la pena.
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